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Retrochenta

¿Qué es Retrochenta?

Sin duda, están de moda los ochenta. Muchos de los que crecimos en aquellos años, en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido atrapados por un profundo sentimiento de nostalgia al reencontrarnos con algo que formó parte de nuestro pasado. Y ese preciso momento nos vienen otros muchos recuerdos que, como una droga, nos impulsan a seguir redescubriendo todo cuanto nos rodeaba aquel entonces.

Retrochenta nace de la necesidad de recordar, redescubrir e inmortalizar aquellos años, en base a todas esas cosas que formaban parte de nuestra vida. Nace con la idea plasmar todos los recuerdos sobre juegos, juguetes, series de televisión, personajes, revistas, periódicos, material de papelería, álbumes de cromos, artículos de kiosco, y en general sobre cualquier cosa que nos traslade a aquella época. Pretendo además crear un espacio en donde dar voz a protagonistas de aquellos años, a otros coleccionistas, y a todo aquel que tenga algo interesante que contar sobre aquella época.

retrochenta cubos

El mundo de hoy en día nos ha hecho cambiar la forma en la que apreciamos los pequeños detalles. Internet, las redes sociales, la televisión, los smartphones, etc… todo ello ha hecho que hayamos elevado el listón de nuestras expectativas, y nos hayamos vuelto cada vez más exigentes con nuestro propio ocio.

En aquellos años, era todo un ritual pegar con “supergen” un cromo que acababas de intercambiar con tus compañeros mediante el protocolo “sile-nole“; una serie de televisión sólo podías verla el día y la hora que TVE hubiera decidido emitirla; jugar a la canicas, a las cartas, a las chapas, o al burro era algo sencillamente divertido; resolver un cubo de rubik te convertía en un genio ante tus amigos. Y todas estas actividades eran sencillamente nuestras redes sociales. El tiempo dirá si son mejores o no que las actuales, aunque cuesta creer que así sea.

Ahora todo es distinto. El umbral de la felicidad cotidiana de los niños y adolescentes se ha elevado hasta unos límites preocupantes. Todo está banalizado, y lo único que importa es la reputación social online que cada uno puede conseguir en sus distintas redes. Hemos sustituido la felicidad de pasar las tardes jugando en la calle con los amigos, por los subidones de adrenalina al recibir “likes” a las exaltaciones de nuestros egocentrismos.

Hace no muchos años, nuestras frustraciones se limitaban a la pérdida de control sobre todas estas cosas que nos rodeaban. Era cuando un día no emitían nuestra serie favorita porque ponían “toros”, o cuando se nos caía nuestro blandi blub en la alfombra del salón y se llenaba de pelos, o cuando no había manera de encontrar aquel cromo que completaba nuestra colección. Era también cuando perdíamos una pieza de nuestro puzzle, o una de las antenas de nuestro barco de Tente. Las frustraciones de hoy en día tienen algo más que ver con la pérdida de cobertura de nuestros teléfonos, con no encontrar wifis libres para ver videos de nuestros youtubers, o con no obtener los codiciados likes en nuestras redes.

Y el hecho quizás incongruente de utilizar todos estos medios que critico para difundir este blog, significa precisamente que creo en ellos, aunque utilizados de otra manera. No pretendo perseguir followers (aunque pueda conseguirlos), ni estadísticas (aunque las siga), ni publicar cantidad por encima de calidad (aunque a veces esté tentado). Sólo quiero escribir lo que me apetece, utilizando todas las herramientas que hoy en día existen y que ponen al alcance de cualquiera lo que uno quiere transmitir. Y para todo eso, Internet y la redes sociales, es lo mejor que hay.

Pertenecemos a la última generación analógica, pero somos testigos privilegiados de la transición a la Revolución Digital. Y ese bagaje es patrimonio único de nuestra generación.

Espero que os guste.

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